¿Dónde está el dinero?

En las últimas semanas la UE ha puesto en marcha buena parte de su arsenal monetario para tratar de paliar la crisis que todos sabemos que padeceremos o que incluso estamos padeciendo ya en estos momentos. Si introducimos este factor de duda, no es por inseguridad en cuanto a si habrá crisis, sino más bien por la incertidumbre en cuanto a su intensidad. Es decir, que podría suceder que dentro de un año anheláramos tener la crisis que padecemos ahora, lo cual sería una situación catastrófica y que no deseamos.

Pero como decíamos, el BCE se ha decidido a intervenir de la única manera que parece poder o saber, para intentar frenar esta situación de manera, que tal y como lo esta haciendo la FED, ha aprobado sucesivos y suculentos programas de compra de deuda pública, el ultimo se anunció el día 4 de junio por valor de 600 mil millones de euros. Con este nuevo programa de compra de deuda, el total asciende a 1,35 billones de euros. Estos son los datos que habréis leído en los últimos días en la prensa económica. Pero, tal y como se plantean no son del todo exactos.

Estos 1,35 billones corresponden sólo al programa PEPP, es decir al Programa de Compra de Activos contra la Pandemia, y teniendo en cuenta que es un programa abierto y vigente, no se puede descartar ni mucho menos que siga incrementándose. Pero el BCE ya contaba con el PPA, este Programa de Compra de Activos desde hace muchos meses articula la intervención del BCE en el mercado de compra de bonos, a un ritmo mensual de 20.000 millones.

 

 

Con los datos actuales podemos augurar que los paquetes de compra de deuda pública y deuda corporativa (que también hemos de incluir) del BCE de aquí a final de año en ningún caso serán inferiores a los 2 billones de euros.

De darse estas cifras que estimamos pueden ser incluso cortas, en términos relativos supondría una inyección monetaria en la zona euro de algo más del 12% del PIB en un solo año. Hay que entender que cuando el banco central compra títulos de deuda pública o privada, lo hace emitiendo nuevo dinero. La previsión, por tanto, es que mientras el BCE crea una oferta monetaria en torno al 12% del PIB, éste se contraerá al menos entre un 5% y 10% en 2020.

En esta situación pensamos que son legítimas estas preguntas: ¿adónde va entonces el dinero? ¿Por qué esta enorme cantidad de dinero no consigue remontar el vuelo de las economías? En realidad, no tenemos las respuestas, solo indicios, pero podemos asegurar que esta exuberancia monetaria desde luego no está calando en la economía real como debiera.

Algunos economistas achacan este fenómeno a que la velocidad de circulación del dinero, que es el ritmo al que se intercambia una misma unidad monetaria, y que nos da idea del dinamismo de la economía, está en mínimos históricos, lo cual es cierto. Desde organismos internacionales se aduce igualmente, que el riesgo de una espiral deflacionaria es más que probable, por lo cual está más que justificada esta expansión cuantitativa, ya que la contracción de la demanda es la prueba evidente de que el riesgo de deflación es altísimo y es necesario luchar contra ella. Según ellos, los sujetos económicos conocen esta situación y están postergando sus compras para aprovecharse de unos precios más bajos en el futuro.

 

 

Sin embargo, estas explicaciones no terminan de aclarar y dar respuesta sobre dónde está el dinero, por lo que nosotros vamos a aportar algunas reflexiones más.

En primer lugar, sabemos que parte de esta emisión no se integra en la masa monetaria, por cuanto se está usando en comprar acciones, lo que es una actividad más que cuestionable por parte del BCE.

Otra parte de esta emisión, que se está canalizado a través de las instituciones financieras, hace que éstas tal y como ven que cuentan con algo de liquidez, la usen para equilibrar sus maltrechos balances, por tanto, nunca servirá para dinamizar la economía real. Y aquella pequeña parte que sí llega al público en general y a la economía real, en muchos casos está siendo atesorada y guardada, ya que los niveles de incertidumbre y desconfianza ante el futuro son tan grandes, que la decisión que vemos más coherente a día de hoy, es reducir nuestros niveles de gasto.

De hecho, ya hay datos que muestran cómo en países, como EEUU, los cheques emitidos por el gobierno federal para ayudar a las familias, han sido usados íntegramente o en parte, para invertir en renta variable o cripto activos, con lo cual esta ayuda no está cumpliendo con la función original para la que fue diseñada.

El resultado de todos estos factores, que finalmente es lo relevante, es una economía catatónica, con unas sombrías perspectivas, llena de consumidores temerosos, con una emisión monetaria alocada que esta sirviendo directa e indirectamente para inflar una burbuja de deuda que acabará explotando y al tiempo, una euforia desatada en los mercados financieros que definitivamente se han desacoplado de la economía real.

 

 

Mientras las grandes compañías se endeudan, despiden personal o directamente desaparecen las bolsas se aproximan de nuevo a máximos históricos.

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Efrén Arroyo

Economista, Periodista y Director de Criptoro Digital Blog.