Un refugio para nuestro dinero.

No hay mejor aprendizaje que aquel que es consecuencia de experiencias que estas viviendo en primera persona y que por tanto no estas leyendo en ningún manual de historia ni está siendo interpretado o contado por otros.

La crisis económica que tenemos encima, la cual tendremos la oportunidad de ver cómo se desarrolla, es desconocida en cuanto a su profundidad, digan lo que digan los expertos. Pero nos está aportando enseñanzas que son invaluables para aquellos que estáis dispuestos a aprender tanto de lo positivo como de lo que no lo parece tanto.

La economía mundial venia disfrutando una de las épocas expansivas más largas de su historia reciente, concretamente en EEUU ya eran 128 meses de crecimiento económico continuado, que se dice pronto.

Hemos aprendido que aquellos que de manera ufana proclamaban que el periodo expansivo no tenía por qué acabar, ya que, aplicando sus estabilizadores automáticos sobre la economía, se activaban una serie de resortes que corregían cualquier desequilibrio, una vez más estaban equivocados. Como consecuencia de esto, estamos comprobando también, que la economía puede saturarse de estímulos y que producir 1 unidad monetaria de crecimiento de la economía real cada vez cuesta más unidades monetarias de estímulos.

Derivada de esta situación, la reacción más humana sería la de buscar valores refugio para proteger nuestro capital y en este apartado también nos ha tocado aprender. En momentos de gran incertidumbre y con una economía digital incipiente pero no reinante, el único valor que sigue funcionando como refugio es de nuevo el oro, el de siempre.

La realidad es tozuda y mientras que en otras crisis los capitales podían encontrar refugio en inmuebles o acciones de grandes compañías, la incertidumbre actual desaconseja refugiarse en este tipo de valores ya que desconocemos su evolución, ya no a largo plazo sino en los próximos 6 meses, es más, podemos incluso intuir que pueden llegar a bajar de precio.

Puede sorprender que en este blog no incluyamos a algunas criptomonedas como valor refugio, ya que no escondemos que somos fieles creyentes de su potencial y hemos publicado decenas de artículos hablando sobre ello. Pero la realidad es la que es, y hemos de reconocer que por ahora ni siquiera bitcoin es percibido como un valor refugio.

Para considerar a un activo como refugio debemos hallar en él una serie de cualidades como son:

  • Baja volatilidad.
  • Aumento de valor ante la incertidumbre general.
  • Liquidez.
  • Funcionalidad. Su demanda está asegurada a largo plazo
  • Oferta limitada.
  • No reemplazable. Poco probable que quede obsoleto
  • Resistente al tiempo. No debe degradarse con el tiempo

Como observamos, el único activo que a pesar del paso del tiempo sigue teniendo estas cualidades es el oro. Ninguno más al menos por ahora.

Los bancos centrales lo saben y han estado comprado oro desde hace años a cambio de sus billetes recién impresos.

En el lado opuesto al oro tenemos al efectivo, que ante la incertidumbre no aumenta de valor, su demanda no está asegurada a largo plazo, su oferta no es limitada ni mucho menos, es muy probable que quede obsoleto en poco tiempo y se degrada con el paso de éste, y sin embargo sí está siendo percibido como un valor refugio.

Siendo esto es así, debemos extraer otra enseñanza, el efectivo se comporta como refugio porque el resto de activos son aún menos confiables.

Pero, ¿qué está sucediendo con bitcoin? No es percibido como valor refugio ya que sigue manteniendo una alta correlación con el mercado de valores, es más, cuando la bolsa baja, el mercado cripto se ve afectado en mayor medida ya que se extraen capitales de éste para mantener posiciones en aquel. Este comportamiento es consecuencia de que no se percibe como un activo seguro; como un activo que pueda garantizar su demanda a largo plazo.

Aun cumpliendo con muchas de las cualidades que deben tener los activos refugios, sin embargo, este activo joven y alocado no irradia la confianza que sí emanan otros bienes cada vez más abundantes y menos rentables como son el efectivo y los bonos, pero que por este simple matiz sí están siendo valorados como refugio.

Bitcoin, dentro de su escasez, que es sin duda su característica más valiosa, acaba de inaugurar su etapa del 1,8% de inflación anual, lo cual lo ha convertido recientemente en un activo de emisión estable pero aún no escaso. En 2024 cuando su emisión vuelva a caer a la mitad y su inflación anual sea inferior al 1%, con un remanente por extraerse de menos de millón y medio de unidades, es posible que la percepción de la comunidad inversora sea diferente.

Definitivamente en 2028 con una inflación menor al 0,5% anual y solo algo más de medio millón de bitcoins por generarse, el activo se percibirá ahora si como escasísimo, sin oferta e intuimos que con un precio mucho más estable.

Para proteger tu capital te recomendamos asesorarte con nuestros expertos en metales preciosos e iniciar una cartera en el único valor refugio demostrado a día de hoy y liquidez inmediata, como es el oro. Solicita información aquí.

Además, te sugerimos complementar tu formación financiera con los cursos de nuestra escuela EFID e inscribirte a nuestros seminarios semanales, donde puedes aprender tu propia estrategia de inversión y anticiparte a los sucesos de la vida económica.

En las inversiones la paciencia y el estudio son nuestros aliados, esta reflexión es otro aprendizaje que nos llevamos con nosotros de esta época convulsa.

Efrén Arroyo

Economista, Periodista y Director de Criptoro Digital Blog.