Una aproximación al reseteo monetario.

Durante muchos años hemos presenciado como en los cines nos ofrecían una amplia variedad de películas que recreaban lo que muchos llamaban un futuro distópico. Estoy seguro que muchos de vosotros recordareis tal o cual título, que nos mostraba una sociedad en la cual la población era sometida por sus dirigentes, haciéndoles perder la práctica totalidad de sus libertades y por tanto aquello que nos hace humanos. Estas cintas tienen su público eso es innegable.

En este 2020, por tanto, podemos afirmar que hemos llegado al futuro. No hace falta observar demasiado a tu alrededor, para darte cuenta, de que esta afirmación tiene su razón de ser. Aquello que hasta hace poco se nos mostraban sólo en las películas, lo hemos vivido en primera persona en los últimos meses, y ojo, porque parece que puede estar de vuelta, lo cual podría significar ahondar en la catástrofe.

Sin embargo, queremos aportar un punto de optimismo, una luz entre las tinieblas.

Entre los economistas y determinadas elites políticas de todo el mundo, se habla sin disimulo sobre un eventual reseteo económico, como única solución al problema sistémico actual provocado por una emisión descontrolada por parte de los bancos centrales, que conlleva una deuda pública insostenible y cuyas consecuencias, probablemente, aún no hemos percibido en toda su intensidad.

 

 

Escuchándolos, pero sobre todo viéndolos actuar, cada vez tengo más presente las teorías del profesor Jesús Huerta de Soto descritas en su libro “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” (1998).

Analizando cómo se actúa desde los organismos rectores de la política económica mundial, conocer estas teorías sobre la eliminación del sistema de banca central de reserva fraccionaria y la vuelta al patrón oro del profesor Huerta de Soto, es lo que nos insufla cierto optimismo en este presente distópico. Ya que seria una inmejorable noticia para todos nosotros, ver como este caos concluye con un reseteo que modificase el actual funcionamiento bancario, y que el mecanismo por el que se emite la moneda estuviese regulado y respaldado en un activo material o inmaterial, finito que endureciera nuestro dinero.

Nuestro optimismo se basa en que conocemos que los bancos comerciales están sobre endeudados, ya que al estar obligados a mantener prácticamente un 0% de coeficiente de caja, lo han prestado absolutamente todo, por tanto, todo se lo deben a sus clientes. Por otra parte, sabemos que los bancos centrales están inmersos en un proceso de creación monetaria sin límites, precisamente para dotar de liquidez a estos bancos comerciales, que además hacen de correa de transmisión con los estados, al comprar su deuda.

Bien, pues según el profesor Huerta de Soto, ese es el punto de partida necesario e imprescindible, para que se de el reseteo que desembocará en la reforma de los bancos centrales y el fin de la reserva fraccionaria.

Para que se inicie este proceso, el banco central deberá imprimir dinero hasta completar todo el pasivo que deberían tener los bancos comerciales en sus reservas, y que es lo que respaldará los depósitos de sus clientes. Dinero que actualmente no existe, y que, si sus legítimos propietarios fuesen a retirarlo del banco, éste se lo negaría. Por este motivo, para retirar ciertos importes de tu propia cuenta, el banco te exige aviso previo.

 

 

Una vez que los bancos tengan respaldado todo ese pasivo en sus bodegas, el negocio de éstos deberá transformarse y volver a ser lo que nunca debió dejar de ser, es decir un custodio de fondos a cambio de una cuota por ese servicio. Como contrapartida por obtener el respaldo de todo su pasivo, el banco comercial cederá al estado sus activos en forma de prestamos concedidos y con la devolución de los mismos por parte de los clientes, el estado podrá asumir el pago de su deuda publica contraída a lo largo de los años. Además, en el caso de España habría que compensar a los ciudadanos por la parte de las pensiones publicas que no van a recibir y por las que sí han estado aportando, sustituyéndose el sistema piramidal de reparto por un sistema privado de capitalización.

Tras este proceso, el banco central seguirá siendo el encargado de la emisión monetaria, pero ahora sólo de aquella cuantía que esté respaldada en un activo deseable, valioso, finito y escaso, que será el que avale el dinero en circulación. Por tanto, una nueva emisión monetaria solo se podrá realizar si el banco central cuenta con nuevas unidades de aquello que respalda dicha emisión, que podría ser oro, plata o porque no, bitcoin.

Una vez se produzca la vuelta al patrón oro y sin el sistema de reserva fraccionaria, la sociedad organizaría sistemas de fondos privados para la concesión de préstamos, en los cuales serán los individuos, los que aportarán sus ahorros (dinero de verdad) para que una entidad intermediaria, gestione con ellos prestamos a un tipo de interés regulado exclusivamente por el mercado.

La teoría aquí expuesta de forma brevísima, representaría un cambio radical en nuestro modelo económico y le dotaría de ese factor de sostenibilidad, con el que evidentemente y vistos los resultados, no contamos ahora. Por lo que habremos de estar atentos, más a los hechos que a las palabras, por si la resolución de la actual problemática se aproxima a este planteamiento teórico que muchos pensamos daría como resultado una era de prosperidad y estabilidad inimaginable.

 

 

Efrén Arroyo

Economista, Periodista y Director de Criptoro Digital Blog.